LAS POZATAS, POZO DE LAS PESETAS, EL POZÓN Y SU ENTORNO.
Es obvio, somos tierra de secano, el agua es un bien muy apreciado. Hubo
un tiempo que acceder a ella era todo un privilegio, por tenerla cerca
y un sacrificio para acarrearla. El Pozo de las Pesetas, en su
construcción, nos da a entender la escasez de ella que sufrieron
nuestros antepasados y enseña toda una lección de solidaridad entre
vecinos. De ahí su nombre, pues no se debe a ningún tipo de
superstición, no, “Pozo de las Pesetas” se le llama por la aportación de
los vecinos de Castuera, de una peseta
por familia, para su obra, consiguiendo paliar en la medida de lo
posible esa necesidad tan vital. Construido durante la Segunda
República, una inscripción daba fe de ello, hoy ya desaparecida,
comienzo de los años 30, en el paraje de Las Pozatas, fue sitio sobre
todo de mujeres para realizar las coladas y volver cargada, con sus
cántaros de agua apoyados en la cabeza o en “cuadril”, como ellas
decían, las caderas. Los burros con aguaderas de esparto, con sus
cántaros, otra imagen habitual de ver, era la manera se llevar el agua a
las casas para su consumo.



